09.11.02
¡Con lo que me joden a mí los listos! Cap III: El listo de reprografía
Hoy voy a tratar de los listos que uno se encuentra habitualmente en reprografía. Yo voy a hablar de los listos de reprografía de la escuela politécnica de la Universidad de Alcalá, como siempre, pero estos listos son también muy habituales y seguro que todos los lectores han vivido alguno.
Antes de nada, por si hay algún despistado, apuntaré que Reprografía es el nombre con el que identificamos a ese cuchitril que hay en el pasillo grande del segundo piso del edificio Oeste (edificio rojo). Se ve bien porque la cola suele llegar hasta las escaleras. Es ese lugar morado por dos o más bordes, lleno de papeles por todas partes y de máquinas que emiten un ruido infernal y constante que te acaba invadiendo toda la cabeza. Lleno también, cómo no, de listos.
También aclararé que en reprografía en esta escuela, el sistema que se sigue es que hay un gran tablón del que cuelgan unas camisetas de estas para guardar folios, una para cada carrera. En dichas camisetas hay unos folios muy cucos ellos, todos cuadriculaditos , donde se van apuntando los apuntes (valga la redundancia) que el profesor o delegado de turno van dejando. Cada grupo de apuntes lleva a demás una referencia y el precio. Así, tu llegas, miras qué apuntes necesitas, y los pides por su número de referencia.
Como viene siendo habitual, dividiré los listos de reprografía de mi escuela en distintos tipos, aunque fácilmente serán combinados entre sí.
Tipo I: “Sólo voy a preguntar”
Es bastante habitual que, con la letruja que tienen los que escriben en los folios del tablón, y con lo bien que se explican algunos profesores, o con la memoria que tenemos algunos alumnos, no sepamos exactamente si esos apuntes que parece que son los que queremos son los que realmente queremos. Por eso a veces hay que decirle a las chicas que nos dejen verlos antes de que nos los fotocopien. Pues bien, hay mucho listo que te dice “sólo voy a preguntar” mientras le están haciendo las fotocopias a otra persona. Y va. Y pregunta. Pero claro, si ves que sí son las que quieres… ¿qué haces, volverte a poner a la cola? “Noooooo no señor, ¡si yo soy muy listo! Ya que estoy aquí, las pido, las pago y nadie me puede decir nada porque han sido casualidades de la vida que fueran esas las que quería, porque yo sólo iba a preguntar, ¿¿eh??”
Tipo II: El relaciones públicas
El momento de ir a reprografía es uno de esos momentos en la vida en los que es bueno ser abierto y tener amigos en todas partes. Siempre hay alguno de esos simpáticos que conoce al que está el primero o segundo en la cola, y entonces se arrima y…¡tachán! se cuela Esto no tiene mayor importancia, hasta yo lo he hecho alguna vez. El problema surge a continuación, cuando este tipo de listos se divide en otros dos. El primero de ellos, es que los amigos estos no suelen estar solos, y la verdad, si se me cuela uno pasa, pero que se me cuelen catorce me hace tener que estar una hora más en el cuchitril. El segundo tipo es el cara, que si no tiene amigos se los hace. Es decir, que si le suena mínimamente el que está el primero de la cola, también va a ir a decirle que le cuele.
Tipo III: El vago egoísta
Tan duro como suena. Hay un determinado tipo de listos que llega a reprografía, se acerca al tablón donde pone la lista de los apuntes y…¡se lleva la hoja!. Mira majete, el sistema este está pensado para que todos podamos mirar los apuntes que necesitemos sin darnos de tortas y sin hacer otra cola que no cabría en ese zulo que llamamos reprografía, y después nos pongamos a la cola para pedir las fotocopias. Así que coges, sacas un papelito, sacas un boli y te apuntas los numeritos de referencia, que pa eso están. Y si no tienes papelito, te lo apuntas en la p…en la mano O:). ¡¡Y si no te lo memorizas, coño, que estás estudiando una ingeniería y eres incapaz de aprenderte cuatro números!! ¡Que parece que la memoria sólo la usamos pa acordarnos de donde está la cafetería!
Mención aparte merecen los listos de arquitectura. A mí personalmente no me afecta que sean del tipo III, en ese sentido sólo me afectan los de mi carrera. Per sí que me afecta que sean del tipo II, porque son todos muy amigos y además se dedican a hacer fotocopias de planos, que son un huevo de grandes y acaparan toda la atención de las chicas de reprografía porque tienen que usar fotocopiadoras especiales y hacer las copias a mano. Y además después, que si está torcido, que si no se ve que está muy claro, que si está muy oscuro, que si lo quiero más grande…
En fin, el lector habrá podido apreciar que a una servidora, los listos de reprografía, le joden especialmente.




