18.10.02
El Gran (tremendo) Hermano
Bueno, sepán nuestros lectores, que soy totalmente consciente que este comentario me puede granjear ciertas animadversiones por parte del respetable, pero sin embargo creo que uno no debe de esconder lo que piensa ni lo que siente. Vamos allá.
Me gusta Gran Hermano, si señores, ese programa tan denostado por la gente que dice que nos aborregamos ante una caja tonta, y también me gustó en su momento ( y ahora ), Operación Triunfo, aunque alguno de sus “resultados” me haya parecido lamentable ( no, PopStars ya fué demasiado hasta para mi :). La verdad es que no mato por verlos, pero me entretetienen. Una manera más de ver gente haciendo el paria.
Es mas, estoy completamente convencido que programas como Gran Hermano cumplen una función socializadora increible, a saber: somos cotillas por naturaleza ( no, no pongan esa cara, si no lo fueran no estarían leyendo estas historias ;P ), el problema es que si se cotillea con alguien más, se corre el riesgo de que la tercera persona se entere y le partan a uno la cara con el consabido dolor de cara y dolor de mano por la parte contratante.
Sin embargo, Gran Hermano nos pone el cebo, es como un “crash test dummie”, “ ¡Vamos! ¡Critiquen! ¡Que es para eso!” Y ningún tipo de dolor por ambas partes. Todo más harmónico, más paz en el mundo, el saco de boxeo de las marujas. Vamos, en breve habrá que canonizar a los concursantes o nombrarlos ONG preferida del reino… :)




