29.04.03
Publicado en General a las 15:20 por benji
Y es que no lo puedo evitar. Ya se que soy gallego, que aquí la lluvia, y el arte y “os grelos de monfero” y “as patacas de non-sei-donde”… pero es que los dias de lluvía son lo peor:
26.04.03
Publicado en General a las 1:25 por visperas
El Sábado ya era nuestro último día en Benidorm, así que habíamos pensado ir a dar una vuelta por la mañana. Sin embargo, estábamos tan reventados que no fuimos capaces, así que nos quedamos en la cama hasta una hora prudente y después nos pusimos a hacer las maletas y arreglar la casa con toda calma. A las 2 bajamos a comer con mis abuelos al restaurante de siempre, por no andar cocinando el último día. Bajamos pronto para evitar lo del día anterior, pues a las 4 salía el autobús y no queríamos andar con prisas. Lo malo fue que mis abuelos entonces tenían poca hambre y no comieron apenas. Consecuencia: si bien días antes mi abuela había dicho que no cocinaba más y que iban a bajar todos los días a comer allí, esta vez le pareció que desperdiciaban la comida y dijo que no volvía más. Un día de estos cuando hable con ella tendré que preguntarle si han vuelto a ir o no… Esta vez no tuvimos demasiado follón con los camareros, estaban un poco apagadillos…debía de ser porque ya no volvíamos más.
Después de comer pedimos una taxi para que nos llevase a la estación de autobuses. Como fuimos con bastante tiempo, tuvimos que estar un rato allí sentados esperando. De nuevo pudimos comprobar el sentido que algunos tienen de lo que es una cola. Y de las ganas que tienen algunos de ser los primeros en todo, porque aunque los asientos estaban numerados y reservados, la gente se daba de tortas por subir. ¡Ni que se los fuesen a llevar! Cuando por fin conseguimos que metiesen nuestras maletas, creo que fuimos los últimos, el autobús salió, bastante puntual. La gente que nos acompañaba esta vez era bastante pintoresca también. Empezando por las dos tiquismiquis que llevábamos detrás, que no dejaron de quejarse por todo desde que salimos hasta que llegamos, hasta la familia telerín. Esta familia estaba compuesta por una madre, dos hijas y cuatro abuelos. Más tarde me enteré de que el marido no había tenido vacaciones, y entonces se habían ido todos en el autobús. Llevaban como tres maletas por cabeza, y además no paraban en todo el viaje. La pobre madre estaba negra, porque no sé si eran peores las niñas o los abuelos.
El viaje se hizo un poco pesadito, sobre todo porque cuando vimos que estábamos a mitad de camino, que ya llevábamos 3 horas de viaje, y que empezaba a haber retenciones, nos echamos al temblar. Menos mal que al final tiraron por la antigua nacional y sólo llegamos con una hora de retraso. Como al día siguiente se iba Benji, y ya estamos prevenidos con el overbooking, cuando llegamos a la estación del sur decidimos coger el metro e irnos a Barajas a coger la tarjeta de embarque. Así que nuevo paseíto con nuestros cinco bultos. Menos mal que, como ya eran las 11 y pico de la noche y no íbamos a tener cercanías, se acercó mi padre a buscarnos al aeropuerto. Esa noche nos quedamos hablando con mis padres, que acababan de volver de Portugal, hasta las tantas de la mañana otra vez.
El domingo fue un poquito más tristón, porque ya nos despedíamos y además estábamos muy muy cansados. Nos levantamos casi a la hora de comer, y en cuanto terminamos nos fuimos al aeropuerto, por si acaso pillábamos atascos. Por suerte no hubo atascos, ni tampoco retrasos de los aviones, así que Benji llegó bien a casa.
Y estas fueron nuestras vacaciones de Semana Santa, muy entretenidas y bien aprovechadas. Ahora, a esperar el verano.
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25.04.03
Publicado en General a las 17:46 por benji
Creo que esta partitura tampoco circula por ahí, he hecho la primera parte, la segunda parte ( la verdusca ) es identica. Proximas candidatas: Romance del joven Conde… y la Bossa Nostra. ( Hay que ver lo chungas que son de sacar XD ):
La bella y graciosa moza
La Mi
La bella y graciosa moza marchóse a lavar la ropa
Re-Mi-Fa#m Re Mi La
La mojó en el arroyuelo y cantando la lavó,
Fa#m Re La Mi Fa#m
La frotó sobre una piedra, la colgó de un abedul.
La-Fa#m...La Mi
Después de lavar la ropa la niña se fue al mercado
Re-Mi-Fa#m Re Mi La
Un pastor vendía ovejas pregonando a viva voz:
Fa#m Re La Mi Fa#m
Ved que oveja, ved que lana, ved que bestia que animal.
La- Fa#m
Fa la la la la la la
Sol Re Do La
La niña la vio muy flaca sin embargo le gustó
Sol Re La Re Mi La
?Yo te pago veinte escudos y no discutamos más?
Fa la la la la la la
La Mi
Vuelve la niña cantando muy contenta con su oveja
La Mi
Cuando llegaron al bosque la ovejita se escapó
Mi Sol Re La Re La
La niña desesperada arrojose encima de ella
La Sol Re Re Mi La
Velozmente y con destreza aferrola por detrás.
Fa la la la la la la
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24.04.03
Publicado en General a las 0:27 por visperas
El viernes por la mañana tampoco hicimos gran cosa, aparte de dormir hasta tarde y programar, como los otros días. Ese día no tuvimos que cocinar porque habíamos quedado con mis abuelos y una prima mía para ir a comer al restaurante de la otra vez. Como éramos 5, les pareció, acertadamente, que en una mesa de 4 estaríamos apretados, así que nos hicieron esperar hasta que tuvieron libre una de 6. Esto fue una media hora. Cuando por fin nos sentaron en la de 6, tardaron un rato en quitar los restos de los que habían comido allí antes. Cuando por fin lo hicieron y cambiaron los manteles, la camarera que parecía más normal trajo los cubiertos y los dejó encima de la mesa todos amontonados para que los repartiésemos nosotros. Si es que donde hay confianza da asco. Entonces vimos que sobraban 2 cubiertos. Se lo dijimos a la tía y nos dijo que mi abuelo le había dicho que éramos 7. Independientemente de lo que le hubiese dicho mi abuelo, que lógicamente a veces se le va la cabeza, si nos hacen esperar media hora para quitarnos de una mesa de 4 porque no cabemos y nos dan una de 6 pensando que somos 7…¡pues como que tampoco cabemos!
El caso es que nos pusieron los platos y todo lo demás, y el camarero psicópata le dijo a la camarera palurda que nos tomase nota. La mujer dijo que sí, y pasó a nuestro lado 2 veces sin tomarnos nota. La tercera vez que pasó, dejó el block y la chuleta con el menú encima de nuestra mesa. Se volvió a ir. Entonces el psicópata le dijo que antes de hacer nada nos tomase nota a nosotros. Bueno pues aún pasó otras 2 veces a nuestro lado y el block de notas allí muerto de risa. En eso nos dio tiempo a Benji y a mi a aprendernos de memoria el menú que tenía en la chuleta. No era difícil: 3 entrantes, 3 primeros, 3 segundos. Cuando por fin se dignó tomarnos nota, nos leyó los entrantes: “Ensalada murciana, langostinos, sopa del día“. Entonces, en orden estrictamente horario le pedimos: “Ensalada, langostinos, ensalada, langostinos“. Aquí hay que decir que mi abuelo y mi abuela sólo piden un menú para los dos, porque son 3 platos y ellos comen muy poco, y como hay confianza, pues a los del restaurante no les importa. La señora nos dijo: “Entonces son 3 ensaladas y 1 de langostinos“. Y yo: “No, no, a ver, son 2 ensaladas y 2 de langostinos“. Esta operación se repitió a lo largo de los 3 platos que tenía el menú. Menos mal que sólo éramos 5…
En fin, se ve que ese día tenían mucha gente, y los pobres camareros iban como motos, aunque a mí me dio la impresión de que cada 5 paseos que se daban sólo aprovechaban uno. Tope eficiencia. Menos mal que el restaurante es relativamente pequeño. Nuestra mesa estaba justo al lado de la cocina, así que veíamos todos los paseos que se pegaban los tíos, y además a mí me daban frío cada vez que me pasaban por detrás. El caso es que en una de esas empezamos a oír follón en la cocina, que tenía puertas corredizas y se las habían dejado abiertas. Vemos salir al psicópata diciéndole nosequé a la que parecía más normal y ésta le salta, justo detrás de nosotros: “¡Que les den a todos por culo!“. Acto seguido entra en la cocina, y al volver a salir pega un portazo que casi se nos corta la digestión. Menos mal que parecía la más normal…
Acabamos de comer en mitad del espectáculo, mis abuelos se fueron a casa, que mi abuela decía que tenía que echarse, como siempre que bebe sangría. Mi prima se fue con sus amigos y nosotros decidimos que había que aprovechar la tarde, así que tiramos al minigolf, otra vez a bajar la comida. Esta vez no hubo ninguna anécdota recalcable, salvo que nos hicimos los suecos y nos saltamos el último hoyo para volver a jugar de gorra. Vaya en nuestro descargo que es lo que hace todo el mundo.
Tras esto fuimos hasta el Rincón y volvimos hacia casa. Entonces se me ocurrió que, ya que era el último día, iba “a hacerla”. Es decir, que me iba a comer un helado enorme y después no cenar. Sin embargo no era justo que porque yo estuviese a dieta Benji se quedase sin cenar, así que antes fuimos a que comiera algo él. Para qué vamos a engañarnos, el helado me supo a gloria. Especialmente la bola de chocolate. Pero eso sí, después de hacerla había que disimular un poco, así que decidimos darnos otro paseíto.
En Benidorm hay un sitio conocido como El castillo, que está arriba del todo del peñón que separa las dos playas y en el que se encuentra el casco antiguo, y donde, por cierto, no hay ningún castillo. Lo que hay es un mirador, y es bastante bonita la vista, porque se ve todo Benidorm e incluso, cuando la atmósfera está limpia, se puede ver Alicante. No habíamos subido en toda la semana, así que se nos ocurrió subir ese día. Y en vaya hora se nos ocurrió. Cuando estábamos a punto de llegar a la peatonal, ya algo cansados del paseo hasta el Rincón y las dos partidas de minigolf, nos encontramos de golpe con la procesión. Esta era una procesión de verdad, con sus nazarenos y sus bandas y todo. Lo que pasa es que en Benidorm no deben de tener muchos pasos, y entonces decidieron que para que fuese un poquito larga iban a sacarlos todos juntos. Así que pudimos ver primero Getsemaní, luego a Jesús Nazareno, después a la Dolorosa, Cristo crucificado y por último el Santo Entierro. Más tarde comprobamos en un cartel que se referían a dicha procesión como procesión general. Lo que nosotros decíamos. Lo cierto es que entre unas cosas y otras nos quedamos a verla, porque a los dos nos gustan las procesiones aunque sean modestitas como esta. Además las bandas sonaban muy bien. Bueno, menos una, pero le ponian ilusión. Cuando acabaron de pasar continuamos nuestro camino para subir al castillo. La calle por la que subimos es un rato empinada, y después de haber llegado arriba del todo nos volvimos a encontrar con la procesión, que estaban metiendo los pasos en la iglesia de San Jaime. Allí pudimos comprobar que estos no se andan con tonterías de bajar el paso, apuntar e ir muy despacito para que entre por la puerta. ¿Para qué, si siempre puede subirse un tío a desmontarle la cruz a Jesús Nazareno?. El caso es que no había otra manera de pasar al mirador y aún quedaba mucha procesión, así que pensamos que ya subiríamos en verano.
Como al final se nos había fastidiado la idea de bajar el helado subiendo al castillo, pues nos armamos de valor y tiramos de nuevo hacia el Rincón. Cuando llegamos allí nos paramos un poco a ver cómo los cantantes del último bar de la playa sacaban a una señora mayor a bailar el “Que la detengan, que es una mentirosa…“, y volvimos a casa. Los últimos metros fueron espantosos para las piernas. Calculando, entre los paseos, el minigolf y la procesión, estuvimos de pie o caminando desde las cinco de la tarde hasta las doce y pico de la noche. Sólo nos sentamos la media hora de la cena de Benji y el Sirvent (la heladería). Cuando llegamos a casa caímos rendidos en la cama, pero antes de dormir otra vez portátil en ristre y a ver a Les Luthiers un rato largo. Nos hubiésemos quedado más, pero al final el sueño nos pudo.
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23.04.03
Publicado en General a las 12:37 por benji
Dedicado a la gente que dice que tiene poco tiempo. Tengo ahora mismo para hacer, y muchas de las cosas a un plazo muy corto:
- Un boletín de problemas de Inteligencia Artificial para este Viernes.
- Práctica de Integración de sistemas, teóricamente para principios de mayo.
- Práctica de Analisis y Diseño Orientado a Objetos para principios de mayo.
- Práctica de Arquitectura Cliente/Servidor para el 10 de mayo
- Tengo que dar dos conferencias y un taller en las III Jornadas sobre el Sistema Operativo Linux, que organiza GPUL, de las cuales ni el taller, ni una de las conferencias las tengo preparadas.
- Trabajo todas las tardes del lunes, martes y miercoles, por supuesto y también estamos con un proyecto que corre el riesgo de irse fuera de plazo y al que debería (posiblemente) de dedicar más horas que las propias del trabajo ( que no tengo… ).
Vamos, un chollo de vida ;) A finales de mayo habrá terminado todo y estarán los examenes por delante, veremos a ver a donde llego :)
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22.04.03
Publicado en General a las 23:51 por visperas
La dulzaina o cómo matar de un infarto a alguien que está de vacaciones.
Esa mañana me pareció oir el sonido de un tambor, pero creí que estaba soñando y ni siquiera me moví. Poco a poco el sonido se iba acercando y finalmente entorné un poco un ojo para ver que entraba algo de luz por la ventana. Entonces ocurrió. El intenso “Piiiiiiiiiiiiiipi-pi-pi-riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii-pi” de una dulzaina nos tiró a los dos de la cama con el corazón en la boca. Salimos a la terraza para ver cómo una pseudoprocesión de 30 o 40 jubilados todos abrigados, seguían al tipo de la dulzaina por la carretera. Ni siquiera cortaron el tráfico, simplemente un policía paró a los coches que venían de abajo mientras la “procesión” pasaba por debajo de nuestra casa, y cuando torcieron en la siguiente calle se reanudó la circulación. El caso es que era la primera procesión que veíamos y pensamos que era un poco birria, sin nazarenos ni nada. Menos mal que por lo menos tenían paso. Pero bueno, la voluntad es lo que cuenta y nos pareció bien que salieran. Lo que no nos pareció bien fue la hora a la que salieron, porque cuando volvimos a entrar en casa y vimos que eran las 8 de la mañana nos acordamos de toda la familia del de la dulzaina.
La película de sobremesa o cómo reventar la Biblia para hacer una miniserie
Como tampoco era plan de quedarse levantados, nos volvimos a la cama y a eso de las 12 nos levantamos y Benji siguió programando un rato más mientras yo planeaba cómo íbamos a apañárnoslas ese día con la comida. Mientras comíamos pusimos la tele y vimos que estaban poniendo las típicas pelis de Semana Santa, las bíblicas. Ah, pero las bíblicas de ahora no son como las de antes, y debe de ser más barato emitir una miniserie sobre la vida de Noé con Jon Voight en el papel que un clásico como “Rey de Reyes” o “Jesús de Nazaret”. El caso es que al final vimos la peli en cuestión, más que nada porque era partirse de la risa con la imaginación que tienen algunos guionistas. El primer puntazo es cuando Dios está hablando con Noé y éste le pide una señal para estar seguro de que está hablando con Dios. Entonces Dios provoca la erupción de un volcán y el pobre Noé tiene que ir saltando de roca en roca evitando la lava incandescente. Ni se quema los pies, ni suda, ni nada, pero está en un tris de caerse, y entonces Dios dice todo gracioso él: “¡Cuidado!, jajajaja” Vamos, que le hacía coña ver a Noé triscando por las rocas, se ve… La segunda fue cuando Dios le dice a Noé que va a destruir Sodoma y Gomorra y que si encuentra tantos hombres justos las salva y todo eso… No es que nos tengamos la Biblia empollada, pero los dos hemos recibido clases de religión en el colegio, y, hasta donde nosotros recordábamos, Noé no tenía nada nada que ver con Sodoma y Gomorra. Nos encontrábamos comentando que era Lot con quien Dios habla en esa historia, y en esas aparece el tal Lot, que es un amigo de Noé un poco cabroncete cuya mujer es bastante bruja, pero Noé considera que debe sacarlos de Sodoma. Por supuesto, la mujer de Lot se da la vuelta y se convierte en estatua de sal, como sí está contado en la Biblia. Lo que creo que no cuenta la Biblia es que Lot se acerca a ella y le arranca un dedo en el que lleva un anillo con un pedrusco enorme. A esas alturas de la película ya estábamos flipando, pero lo contaban con tanto entusiasmo que ya nos hacían dudar de nuestra memoria. Ya estábamos pensando en mirar en alguna enciclopedia a quién había contado Dios lo de Sodoma, cuando se produce la siguiente escena. Noé y su mujer, cansados de la huída de Sodoma, se sientan a hablar. Noé dice que algún escriba tendrá que dejar testimonio de que Sodoma ardió porque sus habitantes eran todos unos pecadores. Hasta ahí vale. Lo bueno viene cuando su mujer le contesta: “No te fíes de los escribas, ya sabes cómo son. Seguro que ninguno cuenta que nosotros estuvimos en Sodoma. ” Y en ese momento fue cuando nos dimos cuenta de un par de cosas:
1.- No estábamos equivocados, Noé nunca estuvo en Sodoma, fue Lot el que habló con Dios.
2.- Habían pagado un pastón a Jon Voight por hacer la película y contar sólo lo del arca les debió de parecer poca amortización.
3.- La película era MUY mala.
Ahí no acaba la cosa. Posteriormente, cuando están en el arca en medio del agua, se encuentran con un mercader en un barquichuelo, y con unos piratas que los atacan… Vamos a ver, ¿el Diluvio Universal no era para destruir a toda la humanidad por ser pecadores? Coña, ¿entonces por qué sobreviven los piratas?. ¡Y eso no es lo peor! Lo peor es que el jefe de los piratas es… ¡¡Lot!! El que Noé había sacado de Sodoma porque era bueno, según la peli. El que Dios había sacado de Sodoma porque era el único hombre justo, según la Biblia. Vamos, el acabose.
El niño del minigolf o cómo poner a prueba los nervios de una persona
Después de las risas que nos echamos con la película, y como hacía bastante bueno, decidimos ir al minigolf de nuevo. Cuando llegamos ya estaba cayendo el sol, y había bastante gente, así que tuvimos que hacer cola en el primer hoyo. Delante de nosotros iba una señora con sus dos hijos, y detrás otra señora con sus dos hijos también, aunque de estilos muy diferentes. El caso es que al llegar al tercer hoyo, vemos a un niño con gafitas y la boca constantemente abierta, que se pega a la familia que llevábamos delante. Cuando la señora estaba acabando de tirar, el niño ya estaba poniendo su pelotita en el suelo. Ya le vimos las intenciones, pero yo muy educadamente le pregunté si iba con ellos. Me dijo que no, que iba solo, y yo le contesté que entonces íbamos nosotros primero. El chavalín aceptó, pero cuando aún estábamos intentando meter nuestras pelotitas en el hoyo, vimos venir la pelotita del niño, que se ve que no había podido esperar más. Benji y yo nos miramos sin decirnos nada, y en cuanto acabamos pasamos al siguiente hoyo. Normalmente, cuando uno tiene los 8 o 9 años que tenía este crío, y una persona mayor que tú te pilla intentando colarte, pues te cortas un pelo. Pero este no, este era reincidente. En el siguiente hoyo intentó colarse a la señora de delante y ésta no le dejó. Cuando íbamos a jugar nosotros ya estaba poniendo su pelotita disimuladamente en el green. Entonces decidimos dejarle que se colara, porque tampoco era plan de andarle diciendo cosas en cada hoyo y además así nos dejaba jugar tranquilos.
A partir de ahí fuimos algo más tranquilos. Hubo un hoyo en el que nos entretuvimos un poco y entonces la familia y el niño nos sacaron ventaja, y el hoyo siguiente al nuestro quedó momentáneamente libre. Situación que aprovechó una panda de listos, que debían de ser demasiado pijos para hacer cola como el resto de los mortales y se dedicaban a ir a la busca y captura de hoyos libres, para no tener que estar 5 minutos esperando a que otros jugadores acabasen un hoyo. Además sabían mucho mucho, y se podían permitir darse lecciones los unos a los otros (eran 6 o 7) sobre cómo había que poner el palo, cómo apuntar, cómo flexionar las rodillas, cómo evitar el rozamiento del viento… Pero en fin, ya sabemos que listos, los hay en todas partes.
Después de este hoyo acabamos alcanzando al niño famoso de antes. Éste acabó el hoyo y nos dispusimos a jugar nosotros. Se trataba de un hoyo muy sencillito, sin curvas ni nada, pero que tenía un enorme faro en medio. Se suponía que la pelota tenía que atravesar el faro, pero, en previsión de posibles torpones (como nosotros), quedaba sitio a los lados del faro para que pudiese pasar por ahí la pelota. Nosotros la pasamos por ahí, y mientras Benji se agachaba a coger las pelotas, yo comentaba: “Apunto 2 golpes, aunque deberíamos penalizarnos por no haberla metido por el… por el molino“. ¿Quién no se ha quedado alguna vez sin palabras para referirse a algo y ha dicho lo primero que le ha salido? Bueno, pues eso me pasó a mí. Dije molino. Por suerte el susodicho niño se dio cuenta de mi error y como era muy listo se encargó de susurrarme: “Es un faro… es un faro… es un faro…” Coño, ¡parecía la voz de mi conciencia!. Menos mal que una es tranquilita y aunque se sulfura siempre se corta y nunca dice nada, pero el impulso era volverse y gritarle: “¡Y esto es un palo!“.
Tras esto y un par de hoyos más, llegamos al final. En el último hoyo, la pelota se mete ya a la caseta donde se paga, y se acaba la partida. Inmediatamente pudimos ver cómo nuestro amiguito se saltaba este hoyo y corría veloz a colarse a otra familia que estaba ya en el hoyo 3 o el 4. Yo sé que algunos padres están malacostumbrados a las actividades estraescolares y cuando están de vacaciones no aguantan al hijo en casa toda la tarde, pero coño, ¡que piensen un poco en los demás también!
La cena o cómo recorrerse la peatonal en 3 minutos con sandalias de tacón
Después del minigolf era un poco tarde ya, y teníamos previsto ir esa noche a cenar fuera para celebrar nuestro tercer aniversario. Como vimos que el restaurante estaba bastante lleno, decidimos pasar a pedir mesa. Mesa para las 22:45. Eran las 21:00. Bien, teníamos hora y tres cuartos para llegar a casa desde la mitad de la playa de Levante, ducharnos, arreglarnos y volver. La caminata a casa fue curiosita. Por si no nos daba tiempo fuimos muy rápido, y casi teníamos que saltar a la gente en la peatonal. Nos arreglamos más o menos con tiempo y salimos de casa. Parecía que íbamos bien, pero al llegar a la peatonal y ver la masa humana creímos que no seríamos capaces. Y lo fuimos, sí señor. A pesar de los tacones. Llegamos justo a tiempo y cenamos muy agusto. Cuando salimos decidimos ir a dar un paseo, pero claro, una no está acostumbrada a ir tan arreglada y sabía que no sería capaz de aguantar los tacones. Menos mal que soy previsora y había metido las deportivas en una bolsa. Así que, ni corta ni perezosa, en mitad de la calle, me quité los tacones y me puse las deportivas. Y así fui por el paseo, toda mona yo, con mi falda roja y mis deportivas rojas. ¡Si hacían juego y todo!. Lo bueno que tiene Benidorm es que incluso así una pasa desapercibida. Después de nuestro paseíto estábamos tan reventados que volvimos a casa y nos fuimos a la cama. Antes de dormir vimos acabar “Ben-Hur” (esa sí que es buena) y “Santa Teresa de Jesús”, donde, entre que no me había puesto las gafas y que sale sin maquillaje alguno, si no es por la voz no reconozco a Concha Velasco, de lo vieja que estaba. Otra noche más acostándonos a las tantas.
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Publicado en General a las 1:10 por visperas
El martes amaneció lloviendo, así que no pudimos hacer gran cosa. Volvimos a levantarnos tarde, fuimos a comprar, hicimos la comida y después nos echamos la siesta. Nos costó bastante levantarnos, porque el día estaba muy tonto y daba pereza, pero al final decidimos ir al cine para no dar del todo por perdido el día. Cogimos los chubasqueros y a la calle. Menos mal que el cine no está lejos de casa, porque caía con muy mala uva. Vimos “Johnny English”, nos reimos un rato, y a casita que llueve, nunca mejor dicho. ;o) Esa noche nos quedamos viendo “policias”, así que de nuevo nos quedamos dormidos bastante tarde. Como a mí me gustan las vacaciones, dormirse tarde, levantarse tarde ;o)
El miércoles por la mañana de nuevo llovía, así que Benji se levantó a hacer un poco de su práctica y yo me quedé un ratito más en la cama. Después comimos más o menos como pudimos, porque el pescado congelado que había comprado se quedó en nada al freirlo y tuvimos que buscar alternativas para no quedarnos con hambre. Por la tarde escampó, y aunque hacía fresquillo nos apetecía salir a pasear, así que nos aventuramos otra vez hacia la playa de Levante, que siempre es más entretenida que la de Poniente. Estuvimos buscando una camiseta chiquitina para la ahijada de Benji, y al final encontramos una muy mona que pone lo típico de “Alguien que me quiere mucho me ha traído esto de Benidorm“, eso sí, talla 0. Una monería, vamos. Nos compramos un zumo de naranja en la peatonal, que estaban muy buenos, pero ese era mi día de crisis. Como ya he dicho antes, estoy a dieta, y aunque la llevo bastante bien, de vez en cuando me da una crisis de chocolate. Así que como fui dando la brasa todo el camino, a la mitad nos volvimos a casa a apañar un poco mi cena para que no fuese tan sosa como normalmente. Como habíamos cenado bastante y no había nada interesante en la tele y además no llovía, le propuse a Benji en plan coña “Ahora al rincón de Loix” y dijo que vale, así que cogimos y…¡al rincón!. Como ya era de noche, la playa de Levante estaba mucho más divertida, porque ya empezaba a haber marchita en los bares, tanto en los de jóvenes como en los de viejos, y ya empezaba a apelotonarse la gente a ver a las gogós y a los travestis. Es muy divertido porque se puede ver todo tipo de gente en ese paseo.
Volvimos a casa bastante tarde, porque el paseo nos lleva hora y media, hora y tres cuatros, pero aún así cogimos el portátil y nos dispusimos a ver “Tron”. Lástima, no aguantamos mucho después de la paliza de hacernos el camino al rincón de Loix vez y media, así que a eso de las 3 nos quedamos dormidos.
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Publicado en General a las 0:58 por benji
Bueno, ya que Visperas va contando y pormenorizando nuestras vacances dejenme que les explique algunas cosas con las que han de estar atentos si pisan Benidorm cuando esté lleno de millones de ancianos del Inserso en el “viaje fin de curso”…
Primero aclarar lo que es “ir de ganchete”: ir “de ganchete” no es ni más ni menos que ir agarrados de los brazos unos con los otros, algo habitual en la gente mayor.
Aclarar también que servidor, profesa mucho respeto a la gente anciana y aunque en ocasiones lo desesperen nunca dicen nada ( prefiere quejarse en este weblog ;))
El caso es el siguiente: Hasta el miercoles, casi jueves, no hizo demasiado buen dia, de modo que uno no se encontraba aglomeraciones por las calles de Benidorm, pero en cuanto salió el primer rayo de sol… todas las personas ancianas salieron como alma que lleva el diablo buscando un rayito de del lorenzo, bastante escaso por estas fechas por cierto.
Y aquí empieza lo peligroso, primero imaginense una calle no muy ancha, despues imaginense cuatro viejecitos que gustan de ir en paralelo para contarse sus cosas, posteriormemte imaginenselos andando ( fruto de su edad ) a un paso ciertamente lento y ya por último y para fijar solidamente el “decorado” los cuatro “de ganchete”… ¿Saben que es eso?, ¡una barrera que no se salta ni sacando un 6!
Aquí va mi petición a la gente de avanzada edad: No se preocupen, vayan distendidos, no les pasará nada, creanme que es mucho mejor que parecer las procesiones de moros y cristianos de Alcoy taponando una calle muy muy frecuentada.
Un besote para todos los abueletes del mundo :)
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Publicado en General a las 0:45 por visperas
Como, entre pitos y flautas, cuando nos fuimos a dormir eran las tantas, el lunes nos levantamos bastante tarde. De hecho, pasaron mis abuelos a llamarnos porque se bajaban a comer, que habíamos quedado en 10 minutos con unos parientes míos en un restaurante de abajo. Nos vestimos deprisa y corriendo y bajamos al restaurante.
El restaurante… Dios mío, el restaurante… Ya sin contar con el hecho de que mi abuela es capaz de volver loco al camarero más curtido, hay que ver la panda que han juntado para atender en ese restaurante… Hay algo que me fastidia en los camareros, dependientes y demás gente que trabaja de cara al público, y es el hecho de que algunos tienen una amabilidad mal entendida. Una cosa es tratarte bien, pero manteniendo las distancias, y otra que te hayan visto un par de veces y te traten como si fueses primo suyo. Y lo mismo que me revienta que en una tienda me llamen cielo, me fastidió que uno de los camareros se abrazase a mi abuela como si fuese abuela suya en vez de mía. Coño, ¡lo que hacen algunos por los 9 euros que vale un menú!. Benji llamaba a este señor el psicópata, porque también se le quedó mirando así muy fijamente y la verdad es que daba un poco de miedo… Después estaba la camarera palurda, que tenía una cara de palurda que no podía con ella. Un par de días más tarde comprobamos que no era sólo la cara, pero eso será otra historia. El caso es que después de todo la paella no estaba mal, y al final comimos bien.
Como una servidora está a dieta, pues su médico le había dejado comer paella, que es una de las cosas que más le gusta, pero con la condición de darse después una buena caminata. Así que ni cortos ni perezosos, una vez nos hubimos despedido de la familia, emprendimos rumbo al Rincón de Loix. Para quien no haya estado nunca en Benidorm, este lugar es el final de la playa de Levante. Mi apartamento debe de estar a unos 3 km de allí, así que ir y volver ya nos pareció suficiente para bajar la paellita. El paseo consta de 3 fases. La primera es bajar mi calle (un par de manzanas) y atravesar el Parque de Elche. Es un parque mono, aunque tiene una bajada a la playa y en verano se pone hecho un asco, porque hay gente muy guarra que en lugar de limpiarse los pies en la playa se los limpia en el parque y lo deja todo perdidito de arena y agua. Esta vez no estaba tan mal, porque no hacía mucho día de playa. Lo que sí pudimos comprobar es que dos carteles indicando “Por favor, no den de comer a las palomas” no es suficiente para que la gente se dé por enterada, así que va a haber que colgarle a las pobres palomas un cartelito en el cuello que ponga “Por favor, no me des porquerías que me pongo muy mala de la tripita“, a ver si la gente así se da cuenta de que si se prohíbe darlas de comer no es por fastidiar…
La segunda fase es la calle peatonal. Cuando uno se mete en esta calle tiene que ir muy mentalizado de que no va a poder dar cinco pasos sin tener que pararse al menos una vez, porque está siempre hasta arriba de gente, y, por supuesto, cada uno va a su bola. Y contento si no te desgracian un tobillo con un carrito de niño, si no te echan encima un zumo, helado o gofre, si no tiras a la vieja que se te para de golpe delante para torcer a derecha o izquierda, si no te sacan un ojo los que levantan impulsivamente el brazo para señalar algo a su acompañante, o si no te atropella la moto de un malote de los que bajan de las calles del casco antiguo (sí, sí, la calle es peatonal…)
Una vez que uno ha llegado sano y salvo al final de la peatonal, o lo que nosotros llamamos la palmera, lo más habitual es torcer a la derecha y bajar hasta la playa, la playa de Levante. Esta es la tercera fase. La playa de Levante es de lo más pintoresco. No por la playa en sí, sino por el paseo. Esta playa comienza en el ayuntamiento, y acaba en el rincón de Loix. Al principio, todo son bares discotequeros, pero según vas avanzando te vas encontrando los bares de los viejos, en un contraste impresionante. Mientras en los primeros hay señoritas bailando medio desnudas agarradas a una barra al ritmo del chunda chunda, en los segundos te encuentras a los jubilados bailando al ritmo de un travesti o de Maria Jesús y su acordeón… Y, es curioso, suele haber más gente mirando a los travestis que a las gogós.
El caso es que pimpampimpam, unos servidores llegaron hasta el rincón de Loix, y en lugar de volver por el paseo de la playa, volvimos por la calle paralela. Y mira tú por donde nos encontramos con el entretenimiento de la semana, lo que, a falta de buen tiempo para playa, nos ha divertido más: el minigolf. Entramos para probar y la verdad es que nos lo pasamos pipa, más que nada porque nos picábamos el uno al otro a ver quién ganaba, y porque había un montón de gente a la que obervar ;o)
Cuando acabamos la partida, volvimos hacia casa. Y, parece que no, pero estábamos un rato cansados, y a todo esto era ya algo tarde, así que cenamos y nos quedamos en casita hasta la mañana siguiente.
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21.04.03
Publicado en General a las 23:56 por visperas
Esta Semana Santa, Benji y yo hemos pasado las vacaciones en Benidorm. Nuestra idea era estar lo más lejos posible de apuntes, trabajo, estrés y prácticas. Aunque esto último no ha sido del todo posible, la verdad es que sí que hemos estado bastante relajaditos, y nos hemos reído… ¡lo que nos hemos reído!
Tal vez nosotros nos fijemos mucho en las cosas, o puede que nos divirtamos con cualquier nimiedad, pero ya el primer día nos topamos unas cuantas curiosidades. El sábado yo fui a buscar a Benji al aeropuerto, y al día siguiente nos levantamos relativamente temprano para ir a coger el autobús que nos llevaría a Benidorm. Para llegar allí tuvimos que coger un taxi desde mi casa a la estación de trenes de Alcalá, allí un cercanías hasta Atocha, después en Atocha hacer trasbordo y coger otro cercanías a Méndez Álvaro (una sola parada, menos mal) y después unas cuantas escaleras mecánicas, arriba y después abajo, para a continuación hacer 15 minutos de cola en las ventanillas de Alsa para que nos dieran los billetes. Y todo ello sólo con dos maletas, un bolso, una mochila y un portátil. Sólo. Una vez billetes en mano, como nos quedaban dos horas por delante para la salida del autobús, fuimos a comer al autoservicio y después nos dedicamos a ver las tiendas que hay en la Estación del Sur. Todo ello sin soltar ni perder de vista nuestros cinco bultos, por supuesto. Por cierto que en una de esas tiendecitas encontramos las ranitas de chocolate de Harry Potter que tanto habíamos buscado estas Navidades por todas las tiendas y centros comerciales de Alcalá… Cuando, hartitos ya de dar vueltas, nos sentamos, Benji fue a mirar los monitores para comprobar la salida del autobús. Primera anécdota del día: uno de los autobuses partía hacia FuenteoBejuna. Le hicimos una foto, pero, lástima, no ha salido…
Poco después, y tras comprobar cuánta gente estuvo en casa con gripe el día que en el cole explicaron el concepto de cola, conseguimos que metieran nuestras maletas en el autobús, y subirnos nosotros mismos. Obviando el hecho de que se les había estropeado el aire acondicionado y hacía bastante calor, la verdad es que la clase Supra de Alsa está muy bien. Asientos espaciosos, no pegas en las rodillas con el de delante (bueno, los que normalmente pegan, porque servidora no es muy alta y no pega nunca…). Además van dos conductores, que se intercambian a mitad de camino para no tener que parar, y el que no conduce hace de azafato y te ofrece bebidas y merienda. Todo esto sin contar con que además tiene un pequeño tualé (sólo necesidades menores), cosa que a algunas nos viene bastante bien. Otra cosa es que sea más o menos difícil hacer según qué cosas en un cubículo de 1mx1m en un autobús en marcha, pero es mejor no entrar en detalles escabrosos…
En este autobús viajaba todo tipo de gente, pero me apetece resaltar a la jipi que iba a nuestro lado. Era la típica jipi, vaqueros muy usados, camiseta de tirantes, pañuelo al cuello, pelo recogido alborotado, bolsa enorme de lona y un libro sobre las penurias del actor, o algo por el estilo… El autobusero tenía un extraño trato de favor con ella, pero preferimos no preguntarnos por qué… El caso es que a la señorita jipi le empezó a salir una musiquilla de su enorme bolsa de lona, y cuando metió en ella la mano sacó un peazo de móvil último modelo que pa qué contarte… ¡Pues menudos son los jipis de hoy en día!
Cuando por fin el autobús llegó a Benidorm, eran ya las 21:30, y si bien la estación no está demasiado lejos del apartamento, meterse con nuestros cinco bultos por la calle peatonal era casi un suicidio, así que decidimos coger un taxi. Pero, por supuesto, al lado de la estación no había ningún taxi. O eso nos pareció a nosotros… Así que con nuestros cinco bultos y un par de…fuimos tirando hacia el apartamento con la esperanza de encontrar alguno por el camino. Y fue así, por suerte, aunque para entonces ya nos habíamos recorrido la mitad del camino. Debieron de ser 5 minutos a casa, pero ¡vaya 5 minutos! Con el taxista pegándose al culo del coche de delante y gritándole “¡¡Que no sabes dónde vas!! ¡¡A ver si te dejas los dientes en la próxima esquina!!” y lindezas por el estilo. Menos mal que enseguida llegamos a casita y pudimos cenar agusto con mis abuelos. Después de esto, y tras un día tan ajetreado, camita y mañana será otro día. Eso sí, antes de dormir, portátil a los pies de la cama y peliculita…Hoy: “American Pie 2″ ;o)
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